Doctor Pacífico Huamán Soto, Decano del Colegio de Economistas de Lima, principal responsable de la organización del XVIII Congreso Nacional de Economistas del Perú, a realizarse en la ciudad de Lima, los días 22 y 23 de octubre de 2009Una de las características más destacadas de la profesión económica, desde sus mismos orígenes siglos atrás en Europa, es la coexistencia de una pluralidad de prescripciones y opiniones contrapuestas en materia de política económica.
Al respecto, encontramos cuatro interesantes observaciones.
Las dos primeras provienen de políticos. El estadista conservador inglés Winston Churchill acostumbraba decir que "si usted reúne a dos economistas en un salón recibirá dos opiniones distintas, a menos que uno de ellos sea John Maynard Keynes, en cuyo caso obtendrá tres opiniones." Herbert Hoover, expresidente de los Estados Unidos, imploraba: "Por favor, encuéntrenme un economista que sólo tenga una opinión con respecto a un determinado tema. De esa manera, no lo escucharemos decir Por otro lado..."
La tercera apreciación proviene del dramaturgo irlandés George Bernard Shaw (1856-1950) quien, jugando con el doble sentido, ironizaba sobre la profesión repitiendo que "si todos los economistas fueran tendidos sobre tierra y colocados en cadena uno después del otro, nunca llegarían a una conclusión".
Con estos antecedentes, en los últimos años comenzó a circular anónimamente una aguda observación que deja mucho que pensar. Ella afirma que "La Economía es el único campo en el cual dos personas tan disímiles como Gunnar Myrdal y Friedrich August von Hayek pueden compartir un Premio Nobel, el mismo año, sustentando y proponiendo cosas contrapuestas."
A pesar de la imagen corriente de supuesta unanimidad teórica en la profesión –perfil transmitido porfiadamente por el neoliberalismo– las anteriores citas denuncian las profundas discrepancias existentes entre los economistas cuando deben discutir alternativas de política económica.
No es éste el lugar para exponer detalladamente el porqué de las desavenencias. Sin embargo, es posible sugerir que el desencuentro reconoce orígenes múltiples. Pueden señalarse entre ellos: (i) los supuestos diferentes que se encuentran en la base de las hipótesis económicas propuestas por unos y otros economistas; (ii) la falta y/o deficiencias en el proceso de verificación de dichas hipótesis; (iii) la impropia generalización de los resultados obtenidos en dicho proceso; (iv) la influencia perversa de la ideología de los economistas envueltos en el diseño de política, dejando de lado los hallazgos obtenidos en la investigación económica; (v) las diferentes imágenes-objetivo de la sociedad futura que son propuestas y defendidas por unos y otros profesionales.
Usted tendrá la oportunidad de presenciar un nuevo episodio de este viejo contraste de hipótesis y alternativas en el próximo XVIII Congreso Nacional de Economistas del Perú denominado Perú: Encuentro Económico con el Mundo. El evento se realizará en el Auditorio Principal de la Cámara de Comercio de Lima, los días 22 y 23 de octubre del presente año. La organización corre a cargo del Colegio de Economistas de Lima, cuyo decano es el doctor Pacífico Huamán Soto.
Los economistas tenemos la impresión que a pesar de nuestras discrepancias, el XVIII Congreso servirá para reafirmar la importancia de los aportes de la profesión en la definición de propuestas de desarrollo integral para nuestro país.



























