El siguiente material fílmico, que presentamos debidamente subtitulado en castellano, registra el diálogo esclarecedor ocurrido en Inglaterra entre un banquero de inversiones y un aplicado entrevistador. En sólo ocho minutos, tendrá usted la más completa y divertida explicación del burdel en que se ha convertido el capitalismo financiero globalizado.
La actual situación de falta de solvencia y liquidez de Wall Street es la enésima comprobación que los denominados "mercados" no son perfectos ni nada parecido, que no son transparentes y que no tienden al equilibrio estable y automático. Lo que el mundo presencia es el resultado final del exceso de capitales atraído por los Estados Unidos, que no teniendo en qué invertirse es utilizado por el sistema para financiar a compradores de viviendas cuyo riesgo como clientes no sólo no fue debidamente analizado sino que fue deliberadamente alterado por los operadores de hipotecas. Esto sucedió con la complicidad de la política de tasas de interés de la Reserva Federal de Alan Greenspan. El abuelo Greenspan, sabedor de la corta vida de esta burbuja especulativa, renunció a su puesto de Chairman de la Fed antes que la crisis explotara. El bueno de Ben Bernanke es el que tiene que poner la cara y firmar a la criatura en las presentes circunstancias.
A ello debemos agregar las peligrosas "innovaciones" financieras incorporadas en Wall Street en los últimos años, las mismas que resultan ser la máxima expresión de la especulación que no reconoce ningún límite.
Una de ellas es la creación de gigantescos valores, literalmente de papel, conocidos como mortgage-backed securities, creados por las instituciones financieras yanquis con el respaldo no de los inmuebles mismos sino de sus hipotecas. Cuando los crecientes pagos mensuales de éstas no pudieron ser efectuados por los insolventes clientes, los bancos se dieron con el espectáculo de la quiebra y el derrumbe del castillo de naipes edificado sobre tan endebles bases. Junto con las mortgage-backed securities y los structured investment vehicles (SIV), nacieron otros derivatives, de nombres exóticos y de naturaleza ex-profeso oculta, vinculados con hedge funds de operación cuasi-secreta. Dos de ellos, el High Grade Structured Credit Strategic Fund y el High Grade Structured Credit Enhanced Leverage Fund, ambos creados por la difunta Bear Stearns, son mencionados en la entrevista.
Añadamos al nuevo folklore de Wall Street la aparición de prácticas increíblemente especulativas como el short-selling y el short-selling sin respaldo (denominado naked short-selling) y la creencia en seudo-mecanismos de defensa (como los credit default swaps, CDS) y podremos entender el derrumbe de las finanzas capitalistas mundiales.
Todo esto es tratado con una sabiduría irrefrenable en el vídeo que usted va a visionar. (Discúlpeme por usar semejante cojudez de término.) Aprecierá, amable contertulio, la palabrería de los especuladores de Wall Street y el uso de términos rimbombantes como "turbulencia" y "volatilidad"; la conducta animal ‒como diría Keynes‒ de los inversionistas; las poses y la falsa pero bien pagada elocuencia de las firmas "analistas y especialistas en la materia", ésas que hablan de boberas que hoy sabemos que son realmente tal, y que usan expresiones tan huachafas como "robust fundamentals", que muchos colonos mentales repiten en Chololandia.
Y a propósito, hasta la chata Rosa María pontifica sobre estos temas en la televisión. Hace pocos programas, dicha ilustre hermana gemela de Petunia ‒la novia de Porky Pig‒ se felicitaba que en la Constitución fujimorista no se reconociera a la especulación como delito. Que la despreciable Petunia se alegre de ello olvida lo que puede generar la especulación a escala mundial. ¿Qué no es delito? Pregúnteselo al FBI que está investigando los manejos de muchas de las compañías envueltas en este desmadre.
El vídeo proviene de un programa cómico de la TV inglesa ("The Last Laugh"), protagonizado por John Bird y John Fortune. En la vida real ellos no son economistas, ni banqueros de inversiones, ni financistas, ni "analistas". Son mejores. Son dos finos comediantes que dicen la verdad sobre el colapso estructural y operativo del capitalismo financiero globalizado.





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